Etiquetas

, , , , ,

En esta esquina de la calle Malteses con la Peregrina había una tienda de comestibles donde solía merendarme un yogur (fuente: Google Maps).

Para finalizar esta serie dedicada a los productos lácteos de los 70 y 80, nada mejor que acabar con una de mis golosinas preferidas: los yogures. De éstos, baste con decir que consumo una media de tres diarios, así que creo que tengo un curriculum lactem suficientemente extenso para entrar en materia.

Antes de la proliferación de los hipermercados lo habitual era comprar en las tiendas de aceite y vinagre y en sus hijos mayores, los supermercados de barrio, que eran versiones venidas a más de los viejos comercios de ultramarinos. Pues bien, una de mis meriendas preferidas era salir a pasear con mi madre y que, con la intención de comprar jamón cocido y queso, me llevase a uno de estos supermercados y noveleriar en las neveras-mostrador de cristal, donde los yogures se apilaban junto a los salchichones y las mortadelas. El/la de la tienda sacaba un yogur de mi elección, mi madre lo meneaba diestramente para convertirlo en líquido y abría un extremo de la tapa con el fin de poder sorber el sabroso manjar que casi invariablemente me dejaba un bigote de color.

La historia de los yogures, las natillas y demás postres afines es muy extensa, así que sólo presentaré aquí algunas curiosidades de la época.

El vasito de Danone con forma cuadrangular y esquinas redondeadas llegó a Canarias en 1980.

DANONE

La marca reina del país de los yogures que, en Canarias, fabrica la empresa tinerfeña ILTESA desde 1974. En esa década, los envases de los yogures Danone eran cilíndricos y se caracterizaban por llevar unas breves franjas horizontales que a mí me recordaban las líneas que suelen pintarse a lo largo de las paredes de los garajes. Los mostrados a continuación son de una versión un poco más reciente, ya que las franjas son del mismo color en todas las variedades, mientras que los que yo recuerdo tenían líneas de distinto color según el sabor.

Envases cilíndricos del yogur Danone a principios de los 70 (fuente: http://www.todocoleccion.net).

Básicamente, había tres tipos de yogur: los naturales –sin azúcar; los azucarados aparecieron años más tarde, así que yo siempre le añadía un par de cucharaditas–, los de sabores –incluyendo el de naranja, sabor que ha desaparecido del mercado por causas dignas del arcano más profundo– y los de trocitos –que no me gustaban, como a casi todos los niños–. Entonces era habitual emplear colorantes en los yogures.

El yogur Danone se fabrica en Canarias desde 1974. (fuente: http://jable.ulpgc.es).

La versión con trozos de fruta (fuente: http://jable.ulpgc.es).

El envase cuadrangular de esquinas redondeadas, con la intención de vender el producto en lotes de cuatro unidades adheridas entre si, no llegó a Canarias hasta 1980, y así se daba a conocer en la prensa local:

Danone cambió de envase en Canarias en 1980 (fuente: http://jable.ulpgc.es).

Todos sabemos que Danone comercializa otros muchos productos incluyendo las natillas de varios sabores, el arroz con leche, etc.. Pero a principios de los años 70 la variedad se limitaba a la nata en spray, la mantequilla y lo que podemos considerar el ancestro de los postres lácteos industriales. Señoras y señores, les presento al delicioso y extinto Dany.

El Dany de Danone fue el ancestro de muchos de los actuales postres lácteos industriales.

Dany era una especie de híbrido gelatinoso precursor del flan y las natillas –una especie de panna cotta— y, como medio de promoción, por la compra de un par, regalaban unas cuantas danyletas de colores, una especie de estrellas de plástico que podían engancharse unas con otras para formar construcciones. El producto venía teóricamente en tres sabores: chocolate, caramelo y vainilla, y puede que uno más: café. Mi favorito sin más remedio era el de caramelo, y digo sin más remedio porque el tercer sabor, vainilla, fue siempre mi candidato perfecto a preferido pero nunca llegué a catarlo porque jamás pude verlo en ninguna tienda. ¿Cómo supe de este sabor? Gracias a un cartel parecido a éste –pero en castellano– que estaba expuesto en la puerta de una tienda de comestibles de la calle San Bernardo:

Equivalente en francés del cartel anunciador de Dany expuesto en una tienda de la calle San Bernardo (fuente: http://www.memory-pub.com).

Algo más abajo de la charcutería –ya existente en la época–, en un punto que no recuerdo, se encontraba una tienda de las de aceite y vinagre donde se anunciaban los Dany, incluyendo el de vainilla (fuente: Google Maps).

Los Dany fueron evolucionando hacia otras denominaciones, primero hacia los Supremo –los Danone de la casita– y luego hacia los Danone de caramelo, Danone de chocolate y Danone de vainilla, mutando de envase en varias ocasiones hasta quedar sólo el actual superviviente, el Danone al chocolate.

Supremo de Danone, la evolución de Dany (fuente: http://jable.ulpgc.es).

Desafortunadamente, el sabor de los yogures Danone más sencillos –los naturales y los de sabores a fruta– ha ido perdiendo intensidad con el tiempo debido a la incorporación de gelatina, técnica que comenzó a emplear Kalise hace bastantes años y que otras marcas han tenido la pésima idea de seguir, supongo que con la intención de abaratar costes.

FRIGO

Como ya dije en la anterior entrega de esta serie, la casa Frigo también tuvo su fábrica en Canarias a principios de los 70, concretamente en el municipio de Telde, y además de helados producía yogures, de los que tengo un vago recuerdo:

Frigo también se dedicó al negocio yogurtero desde su fábrica de Telde (fuente: http://www.todocoleccion.net).

YOPLAIT

Que yo sepa, la flor del yogur –como rezaba la cancioncilla del anuncio– de origen francés no tenía sede en Canarias, pero igualmente trató de expandir su mercado en el Archipiélago. Como otras marcas, trataba de promocionar sus productos mediante sorteos y canje de tapas, pero en el caso de Yoplait había un punto de originalidad consistente en deshojar los pétalos del logotipo en forma de flor. La franquicia aguantó unos años en las Islas antes de desaparecer.

Yoplait, la flor del yogur (fuente: http://www.abc.es).

yoplaitnatural

Envase de Yoplait natural (fuente: http://www.todocoleccion.net).

KALISE

La empresa canaria experta en helados también ha estado ligada a la yogurtería desde sus orígenes hasta la actualidad. Inicialmente también ofrecía envases cilíndricos como el siguiente:

El yogur Kalise en su envase original de los 70 (fuente: http://www.todocoleccion.net).

Nunca han sido mis favoritos, ya que tienen un punto a mi juicio excesivamente más ácido que las otras marcas. Por otro lado, Kalise adquirió la costumbre de añadir gelatina a sus yogures, disminuyendo la proporción de leche, técnica que fue repudiada por otras marcas durante los años 90, y que a fecha de hoy hasta grandes del sector como Danone han adoptado. Pero en justicia hay que reconocer que, junto con Sandra, ha sido de las pocas empresas yogurteras capaz de tomar la decisión de prescindir del uso de colorantes en sus productos, también durante los 90.

SANDRA

Acabo este artículo y esta serie con el que para mí ha sido el yogur de mayor calidad del mercado, con un punto de cremosidad extraordinario sin llegar a la mantecosidad del estilo griego. Desgraciadamente, la caida de la empresa SIALSA –como ya comenté en el artículo dedicado a las marcas de leche– ha supuesto la casi total desaparición de este producto, si es que ya no lo es.

Para mí, que acostumbro asociar palabras a sabores y actos, el nombre Sandra siempre será sinónimo de abrir un vasito cuadrangular de yogur con intenso sabor a fresa, y de no menos intenso color afresado.

Anuncio de yogur Sandra en 1972 (fuente: http://jable.ulpgc.es).

Originalmente, sólo existían cuatro sabores: natural, fresa, piña y naranja –sí, ese sabor misteriosamente desaparecido del orbe mundial–. Años más tarde, con el cambio de envase, se incorporaron nuevos aromas al producto, y se aumentó su cremosidad con la adición de nata, pero esa es otra historia que, por ahora, no tiene cabida en esta casa.

Anuncios