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Si me preguntasen por un sonido que definiese plenamente el verano respondería: ¡Cloc! El cloc sordo, amortiguado, perfectamente maridado con el murmullo del mar y de los bañistas que se produce cuando el vendedor que patea las rubias arenas de mi playa de Las Canteras –la mía, la tuya, la nuestra–, descalzado como David Carradine en Kung fu, cierra la tapa abisagrada de negro pomo de su cajón de madera cargado de polos y cornetos Kalise tras entregar sus golosinas. En algún punto imprevisible del recorrido se cruzará con el blanco inmaculado, desde la cachucha hasta las bambas, de su colega de los deliciosamente avainillados y crujientes barquillos, ocultos en un cereto de mimbre que cuelga de su brazo y cubierto con un plástico que convierte el cálculo de las galletas restantes en un problema volumétrico de imposible solución.

Polos y cornetos han sido las golosinas preferidas del verano de los años 70 y 80, junto con otros productos helados similares como los flash–llamados así por aquello del Burmar Flax, de cinco o diez pesetas, uno o dos duros si cambiabas el sistema de medidas– que creaban auténticas adicciones entre la chiquillería, un servidor inclusive aunque me duró pocos años.

A continuación vamos a repasar un par de marcas olvidadas que estuvieron en boga en los 70… y alguna que aún permanece.

FRIGO

Aunque retornó a Canarias bien entrada la década de los 90, Frigo ya había intentado introducirse en las islas desde mediados de los 70 y lo hizo a lo grande, con fábrica incluida (aquí les dejo un artículo sobre la construcción de tan emblemática factoría, por gentileza del CSIC). Seguramente muchos lo habrán olvidado, pero el gran edificio visible en el margen derecho de la carretera que une Jinámar con Telde, frente al polígono de la Cruz de la Gallina, fue diseñado específicamente para albergar la fábrica de Frigo Canarias, S.A.de la que aún recuerdo su antiguo logo montado en el casetón de lo alto del complejo.

Tras el temprano fracaso de la empresa, por motivos que desconozco, el edificio pasó por varios años de abandono y cambios de actividad hasta hoy día en que parece que alberga un negocio audiovisual, pero aún hoy es posible observar junto al ala sur los restos de la cámara de calderas.

AVIDESA

Además de mediante su cantinela televisiva anunciando pechugas de pollo… ¡A-VI-DE-SA!, la empresa avícola valenciana también se introdujo en las islas vendiendo su otro producto estrella: los helados, de los cuáles el más popular fue el corneto Apolo, en competencia directa pero infructuosa con sus colegas de Kalise.

KALISE

Para mí, la mejor marca de helados industriales de todos los tiempos, aunque bastante desconocida por tierras peninsulares hasta que el futbolista Andrés Iniesta empezó a formar parte de sus campañas publicitarias. Como anécdota sobre esto, cuando marché a trabajar a Madrid en 1999, se me ocurrió contar un chiste a mis compañeros de trabajo que decía:

Se abre el telón. Se ve a un motorista que empieza a perseguir, ahora mismo, a un camión de Kalise. ¿Cómo se llama la película?….. A-po-Kalise Now.

La cara de velorio de mis colegas me convenció de que el chiste era demasiado malo hasta que alguien me dijo que Kalise no era una marca conocida en tierras castellanas. A lo más, a alguien le sonaba haberla visto por Zaragoza. Efectivamente, Interglas, S.A., empresa canaria origen de la marca en los años 60, absorbió a la heladora balear La Menorquina, naciendo el Grupo Kalise Menorquina ese mismo año 1999, aunque no tuve tiempo de disfrutar de sus productos distribuidos en la Península, debíendome contentar con los sositos Royne.

El sabor de su crema de vainilla es único y goloso, ideal para hacer batidos, hasta tal punto que uno de mis traumas infantiles es mi adicción, ya en edad adulta, al batido de vainilla gracias a que mi madre se empeñaba en que yo no debía tomar bebidas frías de pequeño, lo que me privó de gozar a menudo de ese manjar, teniéndome que contentar con remedos embotellados que pudieran servirse a temperatura natural, como los batidos RAM en botellitas de plástico.

La trilogía básica de todo kiosco de Kalise: los refrescantes Frutinos –llamados comúnmente polos de hielo, de fresa, limón o naranja–, los Cornetos –hoy llamados Pivot— y los Mulatos –los favoritos de mi madre junto con el Bombón Almendrado–. Pero también son espectaculares los Sandwich helados y los Vasitos –hoy Belice–, omnipresentes en los restaurantes canarios.

Otros productos helados clásicos de Kalise son las barras de varios sabores –anunciadas en la TV de los 70 con una muestra del proceso de fabricación resaltando lo económicas que resultaban–, las frutas rellenas de helado y las tartas heladas.

OTRAS MARCAS

En Canarias han tratado de introducirse otras marcas de helado industrial para venta en la calle, de las cuáles la más exitosa ha sido Nestlé llegando casi a alcanzar la expansión de Kalise. Otras marcas conocidas han sido Miko –con su popular Fantasmiko— y Camy.De esta última podemos observar uno de sus antiguos carteles publicitarios que venden la utilidad de sus característicos palitos con los que, con un poco de imaginación, era posible montar aviones, casas, etc.

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